David Bowie 'Blackstar' | 10 años después, en el centro de todo
- RICARDO CÉSAR

- hace 5 días
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Hace 10 años estaban ocurriendo dos sucesos para David Robert Jones. El lanzamiento de 'Blackstar', el cual se lanzó el 8 de enero, mismo día del cumpleaños 69 de Bowie, álbum del cual se supo muy poco durante su creación y cuya reputación creció después de su muerte tan solo dos días después, convirtiéndose en una obra de arte en toda la extensión del concepto, por su sonido experimental, su misticismo, lo simbólico, críptico y por las diversas interpretaciones que uno le puede dar a todo lo que rodea a esta pieza maestra.
Se pueden hablar infinidad de cosas de este álbum. Hoy nos centraremos en lo musical. Así como hace 10 años primero salió el álbum y después todas las singularidades respecto al proceso creativo, al contexto agonizante de Bowie en el que se creó y cómo se transformó en una obra de arte a manera de despedida con toda la esencia del camaleón.
'Blackstar' no es un álbum que se escucha: -se siente y se vive en carne propia-. Desde el primer segundo, David Bowie deja claro que aquí no hay lugar para la nostalgia ni para el “grandes éxitos”. Esto es otra cosa, un ritual, una despedida, un último acto del artista.
In the villa of Ormen, Stands a solitary candle, In the centre of it all
La puerta de entrada es la homónima 'Blackstar' y estilizada ★ una pieza mística y enigmática que se despliega como una constelación extraña. Ritmos irregulares, un saxofón prominente y una atmósfera densa construyen una sonoridad tan inquietante como fascinante. Bowie canta sobre mortalidad, lo que es y no es, con mensajes crípticos, “la villa de Ormen” cuyas coordenadas son 59° 10° suma que da 69, un número cíclico, sin fin, que además en noruego significa “serpiente” ¿ouroboros? no puede ser una casualidad ¿o sí? -Nunca lo sabremos-. Para cuando suelta la frase “something happened on the day he died”, el tiempo parece detenerse. La reacción es obvia -¡No es una premonición, es una confesión!-. Y esa batería maravillosa. La canción avanza entre sombras, pero no se queda ahí, muta, se transforma, y en esa transición aparece un atisbo de esperanza, una declaración del ser antes del silencio.
'Lazarus' es, sin exagerar, una joya absoluta. Aquí Bowie se reconcilia con la muerte y la resignifica desde lo poético. La idea de resurrección simbólica atraviesa tanto la canción como su impactante videoclip, donde aparece medio cubierto, frágil y desafiante al mismo tiempo, como si estuviera viviendo su propia partida o su iniciación en algún rito, como si fuera momento de partir al planeta de donde vino, y donde tampoco parece casualidad que tome el nombre del resurrecto más famoso. El saxofón estremecedor, casi doloroso funciona como una voz paralela que llora y se eleva, Donny McCaslin lo entendió todo. Es un epitafio que no suplica, sino que clama libertad: el tiempo de partir ha llegado, y Bowie lo acepta con una elegancia brutal.
Look up here, I'm in heaven
'Dollar Days' es un golpe directo a las entrañas. Inicia con una tonada que se siente en el corazón, en el tacto, en el oído, en el alma. Esos acordes erizan la piel desde el primer compás. El solo de saxofón, arropado por un piano delicado y sostenido por un bajo soberbio, convierte a la canción en una experiencia profunda. Es de esas piezas que no se escuchan, se vuelven parte de ti. Personalmente, una de mis canciones favoritas de la vida misma. Simplemente una maravilla. La transición fluye inmediata hacia 'I Can’t Give Everything Away' funciona como un último suspiro luminoso. Los acordes electrónicos aportan un matiz ligeramente más alegre -si es que esa palabra cabe aquí-, como una despedida sin dramatismo, honesta y abierta. Bowie no lo da todo, no lo explica todo, y ahí radica su grandeza.
El testamento de un artista que decidió mirar de frente a lo desconocido y convertirlo en arte. Oscuro, sí. Denso, también. Pero, sobre todo, profundamente humano. Un adiós que no se apaga, se convierte en una estrella negra. En un estado de transición entre una estrella colapsada y una singularidad en la física: un estado de valor infinito. Blackstar, David Bowie, en el centro de todo, en la villa de Ormen, en cada acorde.
Calificación: 10
Publicación: 08/01/16 | Género: ¿?
Sello: Columbia Records; RCA | Producción: Tony Visconti
País: Estados Unidos










































































































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